El niño y la bestia (Bakemono no ko)
El maestro y su discípulo
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Por: Cinemetraje - 29 de agosto del 2016 | 10:04 hrs - 1.483 Visitas       
 
Escrito por Rolando Gallego
 
A diferencia de las películas animadas occidentales, el animé y el cine oriental, profundiza cuestiones relacionadas a la configuración del ser en plan aventura épica, escapando a lugares comunes y aprovechando al máximo las posibilidades expresivas del dispositivo para construir historias atrapantes desde el segundo uno.
“El niño y la bestia” (Japón, 2015) de Mamoru Hosada es una de esas oportunidades únicas para poder transportarse a lugares bellos, increíbles, con una animación detallista y precisa, que nos hacen olvidar que aquello que estamos viendo es una historia realizada en trazos gráficos (sean generados por ordenador o tradicionalmente).
En “El niño y la bestia” la historia de Kyuta, un niño que ha escapado de su casa luego del fallecimiento de su madre. Sin saber a dónde ir, y con la clara convicción que cualquier solución de traslado temporal que le propongan será contraproducente, decide deambular por la gran ciudad a la deriva.
 
Una de esas noches en las que la nada lo ata a responsabilidades, se topa con Kumatetsu, un guerrero mitad hombre, mitad animal, que está en búsqueda de un discípulo para formar y de alguna manera perpetuar su poderío en Jutengai, un universo paralelo en donde los animales controlan todo.
Por casualidad, Kyuta, luego de la invitación, y del rechazo de la misma, ingresará a Jutengai de casualidad, y comenzará un proceso de adaptación en la misma que además le servirá para poder neutralizar todo el odio que la muerte de su madre y la ausencia y abandono de su padre le generaron.
Película épica, en la que la historia del maestro y el alumno es tan solo la excusa para poder hablar de otras cuestiones como la importancia del amor y la amistad en la vida, además de plasmar algunas ideas sobre el hombre y su entorno.
 
Hosada, quien ya había sorprendido con sus filmes anteriores por la integridad de sus historias y bellos dibujos, transmite aquí todo aquello que uno espera de un filme de estas características, el que, con claras reminiscencias a películas de Hayao Miyazaki, termina por mixar la propuesta con el anime y el cine de acción, consagrando su historia.
“El niño y la bestia” es un filme bello por donde se lo mire, en tanto que su poesía reposa en cada fotograma en los que Hosada va germinando el espacio ideal para que Kyuta y su relación en principio conflictiva con Kumatetsu vaya avanzando.
Claro está que luego aparecerán villanos, celos, envidia, por parte de aquellos que no ven con buenos ojos la incorporación de Kyuta en Jutengai, algo inevitable y necesario para que el orden en ambos mundos permanezca estable e inalterado. Emotiva, única, entrañable.
 
Fuente: elespectadoravezado.com.ar
 
 
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